¿Por qué el próximo presidente de Bolivia debe comprender más Ciencias Ambientales que Economía?

“El que crea que en un mundo finito, el crecimiento puede ser infinito, o es un loco o es un economista.”

“Anyone who believes in indefinite growth in anything physical, on a physically finite planet, is either mad or an economist.”


Kenneth Boulding

Históricamente la economía Boliviana ha sido predominantemente extractivista y ahora estamos viviendo las consecuencias. Las dos primeras fuentes económicas de Bolivia son la venta de combustibles fósiles (petróleo y gas natural) (32%), y la venta de minerales (aproximadamente 44%). O sea, más del 75% de los ingresos por exportación que contribuyen al PIB Boliviano han estado basados en la explotación de recursos finitos (Figura 1).

Figura 1. Exportaciones de Bolivia en 2017

Fuente: Observatory of Economic Complexity – MIT Lab (https://oec.world/es/profile/country/bol/).

¿Y cuáles son las principales importaciones de Bolivia?

Lo que importa Bolivia principalmente son automóviles, camiones, tractores, llantas y repuestos (15%). Irónicamente, aún se importa petróleo refinado (4.4%). Pesticidas (2.5%), y Barras de Hierro (2.1%)

Figura 2. Importaciones de Bolivia en 2017

 Fuente: Observatory of Economic Complexity – MIT Lab (https://oec.world/es/profile/country/bol/).

Desde un punto de vista sistémico, considerando al país como un sistema semipermeable, ¿cuánto de futuro tiene continuar exportando combustibles fósiles, minerales, carne de vaca, y biocombustibles entre otros, mientras importamos automóviles, petróleo refinado, y pesticidas?

ENERGÍA Y PENSAMIENTO FÓSIL

Se necesita tener bases científicas para entender que tomaron 4 590 millones de años desde la creación del sol, y además condiciones de presión y temperatura adecuados para que la energía del sol acumulada en plantas y dinosaurios (en los primeros gracias a la fotosíntesis y en los segundos indirectamente) se transforme en cadenas de hidrocarburos del petróleo y gas natural.

Como la primera ley de la termodinámica dice que la energía no se crea ni se destruye, que se haya invertido mayor cantidad de energía (recursos) en la exploración de reservas de gas natural que las que se encontraron; quiere decir que nuestro sistema energético y económico en base al petróleo tiene los días contados.

Un gobierno científico entendería la necesidad de buscar otras alternativas energéticas limpias para asegurar el futuro del país.  En cambio, un gobierno que ignora el proceso del flujo de la energía y las leyes de la termodinámica continuaría buscando más hidrocarburos a costa de parques nacionales y territorios de comunidades indígenas con la suposición que siempre habrá más en algún lugar (Figura 3).

Figura 3. Evolución de la frontera petrolera en Bolivia entre los años 2006 y 2012

Fuente: CEDIB (2013) Territorios Indígenas y Áreas Protegidas en la Mira (Página 3).  https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2013/08/territorios_indigenas-y-areas-protegidas-en-la-mira.pdf

El 75% de la energía eléctrica que utiliza Bolivia proviene de la quema de combustibles fósiles (Termoeléctricas a Gas, Diesel, Dual Fuel, y Ciclo combinado); el 25% proviene de energía hidroeléctrica, el 0.67% de energía eólica, el 0.5 % de energía de biomasa, y el 0.01% de energía solar (Ministerio de Energías, 2017) (Figura 4).

Figura 4. Tipo de fuente energética utilizada para proveer de energía eléctrica a Bolivia (Sistema Interconectado Nacional de Bolivia – SIN a través del Mercado Eléctrico Mayorista – MEM)

Fuente: Memoria 2017 – Ministerio de Energías (página 84) (https://www.cndc.bo/home/media/memyres_2017.pdf).

Sin embargo, con la cantidad de radiación solar y viento que recibe nuestro país, sería posible hacer una transición amigable de la matriz energética de combustibles fósiles finitos a energías sostenibles y renovables.

Alemania, tres veces más pequeña que Bolivia, con 8 veces más habitantes, y con 1.5 menos radiación solar que inclusive en las tierras bajas de Bolivia, es uno de los países referentes a nivel mundial con aproximadamente 50% de su energía proveniente de fuentes renovables entre solar (19%), eólica (18%), biomasa (10%), e hidroeléctrica (5%). 

Un presidente y su equipo con visión y bases científicas se preguntarían: 1) ¿Es un buen negocio vender gran parte de nuestro gas natural para que otros países lo quemen y lo utilicen para su propio desarrollo?; 2) ¿Es posible, más bien, utilizar esta energía dentro del país para poder alcanzar objetivos del desarrollo sostenible (ODS)?; 3) ¿Cuál es el Plan B, una vez que las exportaciones de gas disminuyan y sea más costoso encontrar nuevas reservas probadas?

MINERÍA Y ENVENENAMIENTO

Para obtener minerales como el oro en la cuenca amazónica Boliviana (generalmente con ausencia de controles estatales), típicamente se requiere destruir el paisaje (deforestación y erosión),  y contaminar, dañar y matar a los ríos y el ecosistema con mercurio y cianuro (compuestos letales para la vida) por la eliminación directa de relaves y efluentes (Zamora et al., 2017).

Como cada vez se necesita más energía y recursos para encontrar minerales, y como cada vez aumenta más su demanda, también, cada vez, es más necesario expandir la frontera de extracción en áreas como la cuenca amazónica.

Figura 5. Actividades ilegales mineras a cielo abierto en la cuenca Madre de Dios – Perú

Fuente: QUARTZ Magazine (https://qz.com/867104/illegal-gold-mining-has-supplanted-cocaine-trafficking-as-latin-americas-criminal-endeavor-of-choice/).

Un tomador de decisión científico entendería que para producir 1 kilo de oro, los mineros (muchos de ellos Chinos) usan 2 kilos de mercurio, y que los compuestos de mercurio y cianuro no desaparecen, simplemente se transforman y pasan al ecosistema y a las cadenas tróficas o alimenticias que tarde o temprano llegan a la población.

Existe triste evidencia que Comunidades Indígenas del Amazonas como los Esse Ejja, Tacana, y Toromonas, junto con las poblaciones que consumen pescado de ríos amazónicos contienen en su cuerpo niveles de mercurio por encima de lo considerado tolerable por la Organización Mundial de la Salud. Lo mismo sucede en la cuenca del Río Pilcomayo, donde a través del consumo de pescado se registra niños y adultos afectados significativamente por concentraciones de metales pesados en sus cuerpos.

Entonces, considerando los costos asociados a la salud de la población Boliviana, a la destrucción de ecosistemas, y al envenenamiento de los ríos, ¿será costo-efectivo seguir promoviendo la minería en el país de la manera que se la está haciendo?

Un presidente científico incluiría en la ecuación el costo de las externalidades negativas (efectos negativos) al medio ambiente y a la salud al momento de estimar el costo beneficio de la venta del oro por ejemplo. Además, obviamente, de invertir en controles ambientales efectivos en este rubro.

Aunque es factible estimar los costos asociados a la salud humana, ¿cómo se podría estimar el costo de la degradación ambiental? Para este último, existen un par de opciones que básicamente consisten en valorar económicamente los servicios ambientales, en su conjunto o por su función específica.

Un presidente que no comprenda la ciencia generalmente no incluye la afectación a los ecosistemas ni a la salud en las ecuaciones económicas, porque asume que la explotación del oro no tiene efecto sobre nada más.

¿POR QUÉ VALE MÁS UN ÁRBOL MUERTO QUE UNO VIVO?

Para valorar la naturaleza, una alternativa sería considerar la mundialmente famosa investigación de Constanza R. et al. (1997).  Esta nos indica que el valor de los servicios ambientales que la naturaleza nos provee de manera gratuita como ser: regulación del clima, provisión del agua, formación del suelo, prevención de erosión, reciclaje de nutrientes, control biológico, y recreación, entre muchos otros tendrían un valor económico de aproximadamente 33 billones (33 X 10E12) de dólares por año.

Para hacer un ejercicio rápido, considerando un valor promedio de dólares por hectárea por año (UDS/ha/año) de los biomas de bosque tropical, pasturas, y humedales que corresponden a Bolivia del estudio de Constanza et al. (1997), una hectárea en Bolivia puede representar una generación de aproximadamente 5675 UDS/ha/año en servicios ambientales.

Otra estimación más conservadora consiste en dividir los 33 billones de dólares año entre todos los países del mundo (195) de manera equitativa.  Así, la naturaleza de cada país, incluyendo la de Bolivia, aportaría con aproximadamente 169 mil millones (169 X 10E9) de dólares anuales en el PIB. Esto dividido entre la superficie de Bolivia obtendríamos que los servicios ambientales que cada kilómetro cuadrado (km2) de naturaleza equivaldría cerca de 154 000 USD/km2/año o 1540 USD/ha/año. 

Si consideramos el valor de estos beneficios y los reemplazamos por una hectárea de producción ganadera en Bolivia por ejemplo, obtendríamos el siguiente análisis (Tabla 1):

Tabla 1. Costo beneficio en la producción de ganado para una vaca con rendimiento promedio de 200 kg de carne al mercado, considerando las externalidades negativas al medio ambiente en Bolivia

Fuente: Elaboración propia en base a Costanza et al. (1997), Agronegocios (2017), Fundación Solón (2018), El DiarioES (2017), NotiBolivia Rural (2019), Ramsar.org (2019), Global Petrol Prices (2019), PreciosMundi (2019), El Deber (2019), La Cascada (2019), y World Bank (2018).

Entonces, considerando los costos ambientales, un bosque valdría más de pié que quemado, talado, y luego cubierto con soya o ganado. En una hectárea, se pierde cerca de medio millón de dólares subvencionados por la naturaleza para todos los bolivianos, cuando unos cuantos lo cambian por 900 dólares.

Un presidente que entiende el flujo de energía, el ciclo hidrológico, el ciclo de los nutrientes y del carbono, y el rol de la flora y fauna comprendería que la ganadería lucra a costa de la degradación ambiental y que la naturaleza subvenciona muchos de los servicios ambientales que no están considerados normalmente en sus costos.

En cambio, un presidente que sólo tiene entrenamiento económico sólo vería el beneficio por cada kilo comercializado para un grupo reducido de empresarios, y estaría ciego ante el impacto de este tipo de negocio en el medio ambiente.

Si se piensa continuar con la exportación de la carne con la idea de que forme parte significativa del PIB, pronto nos quedaremos sin bosques porque nadie se anima a restaurar y utilizar los suelos previamente degradados. Y no se necesita de mucho para darse cuenta que este escenario es insostenible en el tiempo.

En cambio, por ejemplo economías amigables al bosque como el eco-turismo o el avistamientos de aves (birdwatching) pueden generar ingresos competitivos por la conservación de bosques. Sólo en los Estados Unidos existe un beneficio económico de 41 mil millones de dólares anuales por esta actividad, y un total de 800 mil millones de dólares como beneficio de recreación en áreas naturales anualmente. En Colombia, debido al alto número de especies de aves (incluyendo 443 especies raras y altamente valoradas por observadores de aves), el Birdwatching representa una oportunidad única para la conservación y crecimiento económico. ¿Cuántas especies de aves tiene Bolivia? ¿Cuántos lugares naturales valen la pena ser visitados en Bolivia?

SOYA

Un análisis muy similar se puede hacer con el 3er producto de exportación de Bolivia que es la soya y sus derivados (8.6%). La soya es un cash crop o agro- negocio basado en la deforestación (pérdida de biodiversidad y servicios ambientales), uso intensivo de plaguicidas y herbicidas, uso de organismos genéticamente modificados y la correspondiente contaminación del agua, suelo, y agricultores.

Una investigación realizada por Huayta (2013), encontró concentraciones del insecticida organoclorado metoxicloro en el agua potable del distrito 1 de la comunidad productora soyera en el municipio de San Pedro, en el norte integrado de Santa Cruz.

Figura 6. La Ganadería, y la agricultura mecanizada (producción de monocultivos como la soya) y a pequeña escala son los principales factores para la deforestación de los bosques Bolivianos.

Fuente: El Deber (2015)

Farrel (2019) (Director del Centro para Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard) tiene una visión muy interesante sobre el uso sostenible que se le deben dar a los bosques amazónicos y afirma que:

“The production of cattle and soybeans is one of the least-sustainable and less economically valuable uses of the rainforests. Analyses by the scientists and economists associated with leading climate change authority, scientist Carlos Nobre, clearly show alternative approaches to sustainable extraction that also carry benefits of education and infrastructure development”

“La producción de ganado bovino y soja es uno de los usos menos sostenibles y menos valiosos económicamente de las selvas tropicales. Los análisis de los científicos y economistas asociados con la autoridad líder en cambio climático, como el científico Carlos Nobre, muestran claramente enfoques alternativos a la extracción sostenible que también conllevan beneficios de la educación y el desarrollo de infraestructura”.
– Farrel, 2019.

Como ejemplo, Costa Rica, uno de los países más sostenibles del planeta y con índices de felicidad elevado, tiene como un de sus economías principales el turismo, no cuenta con fuerzas armadas, aproximadamente 95% de su energía es renovable y hasta el 2050 serán un país carbono neutral.

Figura 6. ¿Qué exporta y que importa Costa Rica?

Fuente: Observatory of Economic Complexity – MIT Lab ( https://oec.world/es/visualize/tree_map/hs92/export/cri/all/show/2017/ ).

Por eso, necesitamos personas que sepan de ciencia, y ciencias ambientales en posiciones de toma de decisión que entiendan:

  1. Que no se puede crecer económicamente de una manera lineal e infinita en un planeta finito.
  2. Cómo funciona el planeta y sus ecosistemas naturales para planificar en función a éstos y no hacer todo lo contrario. 
  3. Todos los mecanismos y procesos relacionados al Cambio Climático para proponer soluciones de mitigación y adaptación como oportunidades de crecimiento económico y desarrollo social.
  4. La importancia de dar un valor económico a los servicios ambientales que nos provee la naturaleza en los análisis de costo-beneficio.
  5. La necesidad de promover la investigación desde la educación primaria hasta la superior, y priorizar centros de investigación en áreas como la Amazonía, por ejemplo, donde aún hay mucho por descubrir.
  6. Que los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta el 2030, son un buen inicio para guiar la ciencia, investigación, desarrollo económico, social y ambiental. 
  7. Que los beneficios económicos individuales no pueden estar sobre los beneficios ambientales colectivos de una sociedad.
  8. Que un árbol vivo produce oxígeno (O2) y absorbe CO2, el cuál es el principal gas responsable por el efecto invernadero y el cambio climático.
  9. Que un árbol al quemarse desprende CO2.
  10. Que los bosques son “fábricas de agua”.
  11. Que en un mundo con clima cambiante, nuestro pensamiento y nuestros líderes deben también cambiar considerando ecosistemas naturales, bosques, y energías renovables como aliados para forjar economías sostenibles y resilientes. 

Escrito por: César J. Pérez H. (M.Sc.)

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