[Research] Determinación de las implicaciones ambientales, sociales y políticas de la presencia de insecticidas organoclorados en el agua potable a partir de la implementación de soya transgénica y otros monocultivos en el distrito 1 del municipio de San Pedro.

Autor: Ing. Andrés Huayta (2013)

RESUMEN

La producción de cultivos y los cuidados con relación a estos son de vital importancia para la subsistencia humana, por tal su actual producción considerablemente acelerada y eficazmente a medias depende de la inserción de agroquímicos y pesticidas que conllevan riesgos considerables tanto en la salud humana como en daños irreparables a la biodiversidad.

La soya transgénica en su producción comercial casi siempre está expuesta a compuestos organoclorados los cuales por su composición persisten largos periodos de tiempo en el medio ambiente después de su uso. Esto nos lleva a considerar el daño ambiental al bio-acumularse en seres vivos tanto en animales, plantas y hasta en los seres humanos.

El metoxicloro, resultando de la composición de organoclorados es un plaguicida, por tanto su fin es mantener alejada a las plagas y a las enfermedades vectoriales que estas llegan a transmitir. Lamentablemente a lo largo de los años desde el uso comercial del metoxicloro se ha ido sumando las fuertes evidencias de los daños del metoxicloro en el sistema reproductivo de hombres y mujeres, además de causar daños al hígados, riñones y producir anemia.

Tan sólo en Bolivia se ha empezado con su uso desde el año 2005 con monocultivos de soya transgénica y en el 2012 se ha hecho más constante su uso  para mantener estos cultivos. Según Huayta Andrés (2013) en la comunidad de San Pedro lugar donde también se ha llegado a usar estos plaguicidas, se ha encontrado concentraciones de metoxicloro en el agua potable, en la cual se sobrepasa el límite permisible según la norma boliviana. Esto conlleva a replantear la salubridad tanto en el agua potable como en el medio ambiente de San Pedro en donde se ha visto actualmente concentraciones de otros compuestos químicos como el flúor en el agua potable.

Los daños en el medio ambiente van desde el ser humano hasta los animales de consumo, pues aun cuando la fauna acuática no llegue a perecer por concentraciones toxicas de metoxicloro, su organismo se verá lleno de esta al ser consumido por otros predadores entre ellos en el consumo local y en el mercado.

Por otra parte existe un vacío legal en el uso del metoxicloro, además de encontrar varios pesticidas prohibidos en países vecinos, los cuales convierten a Bolivia en un lugar realizable para el comercio de pesticidas altamente peligrosos. Todo esto pesar de que Bolivia ha firmado en el convenio de Róterdam (1998) para prevenir el uso de productos químicos peligrosos dentro del comercio internacional, entre ellos pesticidas que atenten contra la salud como los metamidafos, siendo que estos se siguen usando hasta la fecha en Bolivia.

Por otra parte dentro de mismo estudio de Huayta Andrés (2013) se ha llegado a encontrar pesticidas más tóxicos y prohibidos, tal vez más peligrosos en su uso que el metoxicloro. Esto sin duda es una alarma tanto para SENASAG como para la salud pública, un llamado de atención a las autoridades y el sector empresarial en el sector agroindustrial.

Por lo cual se requiere instalar controles de pesticidas en normativas de uso y en el contrabando que llega de otros países y mantener alerta en la salud publica mediante revisiones constantes en investigaciones futuras.

Resumen de la investigació realizado por Franklin Nogales.

INTRODUCCIÓN

A nivel mundial la producción de la soya transgénica se incrementó exponencialmente durante los últimos 20 años (Antoniou, et al. 2010).  Desafortunadamente, este crecimiento de la producción es dependiente al uso excesivo de agroquímicos y pesticidas (LaPatria, 2009). Según investigaciones de Greenpeace y Amigos de la Tierra, existe evidencia de que anualmente países productores de soya transgénica como EEUU, Brasil, y Argentina utilizan alrededor de 140 000 toneladas de pesticidas (LaPatria, 2009).

Los efectos negativos de estos pesticidas, especialmente de los organoclorados, han sido documentados por Devine et al. (2008) en países como Estados Unidos, México, y Canadá. Estos autores afirman que los compuestos organoclorados como el Metoxicloro, en muchos casos inherentes a la producción de soya transgénica, tienen un impacto negativo e irreversible en la biodiversidad y en todos los seres vivos que dependen de ella (Calva y Torres, 1998).

Es más, existe evidencia científica que sugiere que la exposición de concentraciones desde 5000 mg/mde metoxicloro puede traer daños irreversibles al sistema reproductivo tanto del hombre como de la mujer, también puede causar daños al hígado, a los riñones, y producir anemia (Udec, 1999). Asimismo, la Agencia para las Substancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (Agency for Toxic Substances and Disease Registry – ATSDR) el 2003 afirmó que en experimentos con ratones dosis de metoxicloro cercanas a 5000 mg kg-1 pueden afectar al organismo y causar hasta la muerte.

El Instituto Técnico de Costa Rica el 2008 públicó que en países como Alemania, Belice, Suecia, y Suiza existen regulaciones que prohíben el uso del metoxicloro. Además que en otros países como Costa Rica, han regulado su uso únicamente hasta 15 mg m-3 en personas expuestas durante ocho horas laborales de trabajo.

El metoxicloro es un compuesto organoclorado que fue creado sintéticamente para reemplazar a otro insecticida llamado DDT (Cortés, 2011).  El uso del DDT (Dicholorodiphenyl trichloroethane) fue bastante controversial en los años 70 en los EEUU cuando puso en peligro de extinción al ave simbólica de ese país, el águila calva (Mad et al., 2006).  Gracias a la investigación publicada por Rachel Carson denominada Silent Spring (Primavera Silenciosa) el año 1962, los EEUU prohibieron el uso del organoclorado DDT desde 1972 (Herrera, 2006).

En América latina. la producción intensiva de cultivos transgénicos empezó en Argentina y Brasil durante los años 1995 y 1996 respectivamente, trayendo consigo un aumento en la utilización de pesticidas (Bravo, 2011). Durante estos años se destaca la incursión rápida y creciente de los productores brasileños, quienes llegaron a dedicarse abierta y directamente a la producción de soya (Bravo, 2011). Bravo (2011) también destaca la incursión súbita pero aceleradamente creciente de los productores brasileños, quienes llegaron para dedicarse abierta y directamente a la producción de soya y con ella la necesidad de altos volúmenes de pesticidas para que pueda sostenerse..

En Bolivia este crecimiento acelerado de producción de cultivos transgénicos empezó en el año 2005, especialmente con la implementación del monocultivo de soya transgénica (AEMP, 2012).  También desde este mismo año se detectó el incremento drástico en el uso de pesticidas, incluyendo los organoclorados, para poder sostener estos cultivos (AEMP, 2012).

Es por esta razón, que bajo un convenio inter-institucional entre la Fundación Gaia Pacha, la Universidad UDABOL, y la Escuela Militar de Ingeniería EMI se realizó una investigación en una de las zonas productoras de soya transgénica del departamento de Santa Cruz.  Esta investigación tuvo por objetivo determinar los niveles de contaminación y el impacto a la salud humana y a la biodiversidad de la región a causa de la implementación de monocultivos intensivos de soya transgénica.

El trabajo de campo duró cinco meses, desde Julio a Diciembre del año 2012.  En este se evaluaron diferentes factores de contaminación y riesgo especialmente en comunidades productoras ubicadas en las provincias de Obispo Santistevan y Ñuflo de Chávez del Departamento de Santa Cruz.

El presente trabajo fue realizado como parte de este convenio inter-institucional y se enfoca específicamente en determinar las implicaciones ambientales, sociales, y políticas de la presencia de pesticidas organoclorados como el Metoxicloro en el agua potable de la comunidad de San Pedro del municipio del mismo nombre del departamento de Santa Cruz de la Sierra.

Para esto, la presente investigación busca: a) determinar la dosificación y frecuencia de aplicaciones de plaguicidas que se utilizan para la producción de los principales monocultivos (soya, arroz, maíz, sorgo) de la localidad de San Pedro; b) estimar la ubicación espacial y la superficie de los principales monocultivos en la localidad de San Pedro; c) determinar las concentraciones de Metoxicloro en el agua potable de la localidad de San Pedro; y d) determinar las implicaciones de las concentraciones de Metoxicloro en la localidad de San Pedro en su medio ambiente, en su salud pública, y en las políticas públicas nacionales.

Puedes descargar la investigación completa del siguiente acceso:

Tesis Andres HQ 2013_Metoxicloro